Así, a principios del siglo XX los científicos pudieron afirmar con satisfacción que el universo estaba compuesto de materia y energía. Una materia como la que existe en La Tierra y una energía electromagnética emitida por las estrellas igual que ocurre en el Sol.
Pero en el último cuarto del siglo XX dos grandes sorpresas astronómicas cambiaron el panorama por completo.
- En 1975 las mediciones detalladas de las velocidades de rotación de las galaxias demostraron que debía de haber una materia de naturaleza desconocida para justificar la distribución de velocidades observadas. A esa materia se le denominó materia oscura.
- Posteriormente, en 1998 las mediciones del corrimiento hacia el rojo de las supernovas lejanas tipo Ia llevaron a la sorprendente conclusión de que el universo se expande aceleradamente. Para explicar esta situación los científicos se han visto obligados a introducir la hipótesis de que todo el universo está lleno de una energía desconocida asociada al vacío a la que se ha denominado energía oscura. Se estima que llena todo el espacio con una densidad de 10−29 gramos por cm3. (La energía se expresa aquí en gramos porque de acuerdo con la teoría de la relatividad, los conceptos de masa y energía son equivalentes e intercambiables y se relacionan mediante la ecuación E = mc2).
- El 26% del universo es materia, que se distribuye así:
- un 4% del total es materia ordinaria tal como la conocemos en La Tierra (aunque la mayoría de ese 4% esta constituyendo el gas intergaláctico).
- un 22% del total es materia oscura.
- El restante 74% del universo es energía oscura.
Juan Rojas
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